DudasFinanzas…Pero también de quien la imparte.

Hoy en día las finanzas están de moda. Todos los días tenemos noticias de la prima de riesgo, de las tarjetas black, de blanqueo de dinero en los medios masivos. Aquellos que indagan un poco más en otros medios, especializados (o no) en economía y finanzas, también se encuentran noticias sobre el cobro exagerado de comisiones por parte de los bancos, la cláusula suelo de las hipotecas, los bajos rendimientos de los productos de ahorro, etc. El programa “Salvados” de LaSexta tiene mucho tirón y saca temas actuales (o provoca que esos temas sean actuales) como los recientes programas dedicados a la educación financiera y a la ética en las finanzas.

El hecho de que las finanzas estén de moda provoca un efecto beneficioso para la sociedad, pues se interesa por el sistema financiero, por todo aquello que lo compone y de los problemas que puede acarrear a la sociedad (y también de sus ventajas, que las tiene). Pero el inconveniente es simplemente que se trata de una moda, por lo tanto, en unas semanas, meses o años, volveremos a pensar en otros asuntos y nos olvidaremos de las finanzas, de todo lo que ha pasado en el mundo financiero y sus consecuencias. Y, lamentablemente, volveremos a sufrir una crisis financiera, creada por los de siempre y sufrida también por los de siempre.

Es ahí donde tenemos que actuar cada uno de nosotros, aprender de finanzas para no caer en futuros casos parecidos a las participaciones preferentes, a estafas piramidales como Forum Filatélico o Arte y Naturaleza, a vendedores de humo como Gowex, etc. A toda esa manada de buitres que quieren comerse nuestros ahorros que tanto sudor nos ha costado reunir durante nuestra vida laboral.

Como se pudo comprobar en el programa dedicado a la educación financiera de “Salvados”,  no todo el mundo está de acuerdo con al temario de la asignatura de educación financiera. Éste puede dar a entender que antes que comer, hay que pagar las deudas con las entidades financieras y tampoco se habla de la dación en pago. En mi opinión, no veo mal que se promueva la educación financiera entre los jóvenes, pero otro gallo hubiera cantado si las entidades financieras aplicaran la ética en sus negocios y, sobre todo, ofrecer al cliente aquello que realmente necesita (asesoramiento financiero) y no vender por vender (comercialización de productos financieros).

En el programa sobre la ética de las finanzas se observa cómo sociedades de inversión y otras empresas dedicadas a la inversión profesional, utilizan todos los medios a su alcance para obtener rentabilidad de sus posiciones en los diferentes mercados, caiga quien caiga y pese a quien le pese. El problema que trata éste programa es, simplemente, la falta de transparencia de las entidades financieras con sus clientes. Poca gente sabe qué hace su entidad financiera con los ahorros que tiene depositados en la misma, ya sean en forma de cuenta corriente, depósito a plazo fijo o en un plan de pensiones. Si se dedican dichos ahorros a invertir directamente en bolsa o en fondos de inversión, se obtiene más información sobre el destino de los ahorros del cliente, pero otra información como, por ejemplo, comisiones, condiciones del producto, fiscalidad de los beneficios, etc. son obviados por el comercial de turno e incluso si se le pregunta sobre dicha información, hay casos en los que no se obtiene respuesta, dada la formación sesgada que dan las entidades financieras a sus empleados.

Parece que lo de la educación financiera sea un maquillaje de las entidades financieras de cara al público o, incluso, un lavado de manos con antelación para posibles fraudes y estafas que ocurran cuando los jóvenes sean más mayores. Pero de nada sirve si dentro de dichas entidades financieras se sigue adoctrinando a los empleados para que vendan los productos y no los forman correctamente para que asesoren a los clientes, que es lo que realmente debería hacer cualquier empleado que atienda a los clientes de una entidad financiera.

Ahora bien, nosotros como usuarios y clientes de las entidades financieras también debemos actuar. No vale con firmar un contrato sólo por el hecho de que la persona que tenemos delante siempre nos ha atendido bien. Las cosas han cambiado mucho, las entidades financieras son más agresivas a la hora de “motivar” a sus empleados a vender más y no perder cartera de clientes. Por lo tanto, en muchos casos, nos dirán lo que queremos oír, pero no aquellas partes negativas del producto en cuestión.

Debemos comparar otras ofertas disponibles en el mercado financiero, ya sea de productos similares o de productos que pueden ser más adecuados a nuestra situación. Para ello existe el asesoramiento financiero profesional. Lamentablemente, la mayoría de ocasiones, debemos buscar fuera de nuestra entidad financiera para conseguir ese asesoramiento financiero profesional que realmente tiene en cuenta nuestras necesidades y nos ofrece soluciones a nuestros problemas financieros. Y además nos ayuda a aprender más sobre finanzas.

P.D: Aunque generalice, entiendo que hay entidades financieras que si son trasparentes y éticas. En otros artículos podréis ver algunos ejemplos.

 

Jaume Albors Giménez

Asesor financiero freelance.

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